"Padre, sé que es un momento difícil, pero hago periodismo y le tengo que preguntar". (Maro Viale)
Julio César Grassi fue condenado por la Justicia a 15 años de cárcel, aunque todavía goza de libertad porque la condena no “está firme”. Los límites que se le pusieron a Grassi son irrisiorios: puede visitar su fundación Felices los niños, aunque debe estar acompañado por una persona. La cuestión es que esa persona la elija él. Puede ser un amigo suyo.

Puede ser, por caso, Raul Portal, quien después del fallo que culpó al Padre por abuso sexual y corrupción de menores agravado por ser sacerdote, dijo: “estoy contento porque demostramos que no eran treinta casos, que era uno sólo”.
Grassi se paseó por los medios, para “explicarle a la gente la verdad”. Los diarios del día después reflejaron la noticia con ambigüedad. Crítica de la Argentina y Página 12, siempre a la izquierda, fueron los más fuertes, mientras que el diario La Nación, tribuna de doctrina de derecha, sólo le dio un recuadro en el margen derecho de la portada. Todos los demás periódicos trataron a la noticia como el principal hecho noticioso.
Pasó mucho tiempo, alrededor de un año, desde que empezó a trabajar la Justicia en el caso. Desde un punto de vista estructuralista, es decir, viendo más allá de lo perfectamente visible, se pudo observar un choque de planetas: por un lado la corporación Clarín, que sacó a la luz el tema desde el programa de televisión Telenoche Investiga; por el otro, varios multimedios y periodistas -Mauro Viale ofició de pseudo abogado defensor de Grassi-, y, sobre todo, la Iglesia católica.
¿Por qué la violación de un chico merece un condena menor a la violación de dos chicos? ¿O de 3? ¿O de 30?

¿Por qué agrava la situación que sea un sacerdote? Agrava desde el punto de vista de la ley, pero, está claro, sirve a la hora de defenderse.
La vergüenza mediática parece no tener fines. Los medios juegan su partido. Y es importante diferenciar entre “medios” y “periodistas”. No son lo mismo.
Claro, no es cuestión de que los medios son los malos y los periodistas los buenos que no pueden hacer su trabajo como quisieran. También hay otros casos. Como el de Mauro Viale, quien tiene su programa propio en Canal 26 y parece tener al Padre Grassi como “columnista” estrella. Evidentemente, Viale piensa que Grassi es inocente. No lo presiona como si estuviese hablando con un hombre que es condenado por la Justicia por violar chicos, lo deja hablar como si fuese una víctima de la situación.
Tal vez lo sea, pero no son los medios, ni mucho menos un periodista, como Mauro Viale, quienes deben determinarlo. Es la JUSTICIA. Y la JUSTICIA lo encontró culpable. ¿La Justicia se equivoca? Si, claro. Puede ser que no haya violado a ninguno. Puede ser también que sea cierto que haya violado a los otros 30 chicos. No se sabe. Y sólo la justicia puede demostrarlo.
La Iglesia sigue callada.
Claro, total, si “demostramos que fue a uno sólo”.