Y todavía hay algunos que levantan la voz para criticar al programa 678, al que acusan -ciertamente- de ser oficilista. El problema es que si no existiera ese programa, y algunos medios alternativos y periodistas verdaderamente independientes, no nos enteraríamos ni en los medios del Grupo UNO, ni en los de Clarín, ni en La Nación, de los despidos indiscriminados de 26 trabajadores de dos radios de Rosario.
Se trata de las radios LT8 t LT3, ambas de la corpoaración UNO, de Vila -ese que dijo que la ley de medios era volver a la última dictadura-, Manzano y De Narváez.
Las marchas y las manifestaciones de los despedidos tienen poca repercusión en los grandes medios.
Es por eso, también, que se necesita la aprobación de la nueva ley de medios.
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